Se anuncia la próxima digitalización del archivo histórico del Cementerio de la Almudena

Vista aérea de la entrada principal del Cementerio de Nuestra Señora de la Almudena. Fuente.

Gracias a un convenio firmado entre Servicios Funerarios de Madrid (SFM) y la organización no-gubernamental estadounidense FamilySearch, se ha acordado que ésta digitalizará los legajos y registros de fichas de fallecidos y libros de enterramientos que desde 1884 se conservan en el cementerio de la Almudena de Madrid (España). Dicho proyecto, que comenzará en las próximas semanas, contará con el apoyo de un equipo legal, documental y tecnológico de la SFM, quienes supervisarán el trabajo para así garantizar la calidad de las digitalizaciones, el correcto tratamiento de la documentación original, y velar por la seguridad, honor, intimidad, derechos de imagen y la propiedad intelectual de los mismos.

Gracias a este proyecto los usuarios de FamilySearch (página de suscripción gratuita) podrán consultar de manera rápida y sencilla los datos de quienes fueron enterrados en dicho cementerio, permitiéndoles así basar sus investigaciones en documentos históricos contemporáneos.

La Almudena es la principal necrópolis de la capital española, y con sus 120 hectáreas de superficie, constituye uno de los cementerios más grandes de Europa. Además de su camposanto católico original, también alberga el Cementerio Civil y el Cementerio hebreo de Madrid, este último instituido en 1922.

En dicho complejo yacen en la actualidad los restos de miles de personas, entre las que se cuentan personajes célebres de la historia y la cultura de España, como el político Niceto Alcalá-Zamora, el premio Nobel Santiago Ramón y Cajal, el poeta Manuel machado o la actriz Lina Morgan.

La organización FamilySearch fue fundada en 1894, siendo gestionada por la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días (comúnmente conocidos como Mormones), y actualmente alberga más de 5.700 millones de imágenes digitales procedentes de todo el planeta.

¿Conoces ya el #RussianDollChallenge?

El próximo domingo los españoles celebraremos el Día de la Madre, y por ese motivo os traemos una idea con la que podréis no sólo sorprender a vuestras madres, sino involucrar a toda vuestra familia para indagar juntos en vuestro árbol genealógico.

Hace un tiempo, Daniel, uno de los cofundadores de Revista Descendientes, lanzó en las redes sociales el #RussianDollChallenge (Russian doll es el término con el que se conocen en inglés las famosas muñecas rusas o matrioshkas), una original iniciativa para que todos podamos recordar y honrar nuestro linaje femenino. La singularidad de las muñecas rusas, como todos sabréis, radica en que estas figuras de madera son huecas, y cada una contiene dentro una nueva muñeca de menor tamaño, que a su vez contendrá otra más pequeña que la anterior, y así sucesivamente, hasta llegar a la última.

Muñecas rusas, o matryoshkas. Imagen propiedad del autor.

Haciendo uso de esta analogía, con el objetivo de recordar a las mujeres que nos han precedido en nuestra historia familiar, Daniel propuso un reto a sus seguidores: intentar ver hasta quién, dónde y cuándo somos capaces de llegar si seguimos nuestra línea genealógica materna, es decir, el linaje matrilineal desde nosotros mismos a nuestra madre, luego a nuestra abuela materna, nuestra bisabuela, nuestra tatarabuela, la madre de ésta, y así sucesivamente…

El propósito de este entretenido reto no es otro que recalcar la importancia que han tenido las madres, y por extensión las mujeres, en nuestra historia personal, no sólo desde un punto de vista afectivo y familiar, sino también desde un punto de vista social, histórico y, por supuesto, genético. Después de todo, es a través de nuestra línea femenina directa que heredamos el ADN mitocondrial, una herramienta extremadamente útil que puede servirnos para averiguar si estamos emparentados con alguien por línea femenina directa e ininterrumpida. De hecho, ¿sabías que el ADN mitocondrial del difunto Príncipe Felipe, Duque de Edimburgo, fue utilizado para corroborar que los restos óseos encontrados en Siberia en los años noventa del siglo pasado pertenecían a Nicolás II de Rusia y su familia? Y es que la esposa de Nicolás II, la zarina Alejandra, era hija de la tía materna del Duque de Edimburgo, por lo que tanto él como la zarina y sus hijos habrían compartido el mismo ADN mitocondrial – hecho que así fue corroborado gracias a la extracción de ADN mitocondrial, lo cual conllevó a la identificación positiva de los huesos.

El ADN mitocondrial del difunto Duque de Edimburgo se usó hace años para verificar si los restos óseos encontrados en Siberia pertenecían efectivamente a la familia del último zar de Rusia. Imagen: Daily Express.

Histórica y socialmente la Humanidad ha tendido a relegar a la mujer a un plano secundario, tanto en el ámbito público como en el privado. Esto se refleja en muchos de los documentos con los que nosotros, los investigadores, tratamos día a día. ¿Cuántos legajos hemos manipulado en los que se omite el apellido e incluso el nombre de la esposa? En el Catastro de la Ensenada, por ejemplo, observaremos que se tiende a citar a muchos más hombres que mujeres, si bien comparativamente el número entre unos y otras debía de ser bastante más equilibrado. Es más, en algunos países, sobre todo de habla inglesa, hasta hace poco las mujeres tendían invariablemente a tomar el apellido del marido, que en cierta manera puede entenderse como el sacrificio de su propia identidad personal y familiar a favor de la de su esposo. Y ya no digamos las partidas matrimoniales en Inglaterra y Gales, por ejemplo, que citan el nombre de los padres de los cónyuges, pero omiten mencionar a las madres…

Según el propio Daniel: “A través del #RussianDollChallenge se pretende recuperar la identidad de la línea femenina que todos llevamos en nuestro ADN y en nuestro psique familiar”. En principio, investigar nuestra línea femenina puede parecer una tarea relativamente fácil; basta con ir siguiendo la línea de nuestra madre, de nuestra abuela materna, y así sucesivamente… Pero en cuestión de cinco, seis o siete generaciones, muchos de nosotros nos toparemos con el problema de que los documentos simplemente no hacen alusión a la madre, o bien somos incapaces de encontrar el documento que pruebe la identidad de la generación anterior. Y ese es un problema con el que cualquiera se puede encontrar. ¡Hasta la mismísima Reina de Inglaterra! Aunque eminentemente aristocrática, documentalmente sólo es posible probar la línea femenina ascendiente de Su Británica Majestad hasta la sexta generación, como demuestra la siguiente correlación:

Isabel II (1926-) → Elizabeth Bowes-Lyon (1900-2002) → Nina Cecilia Cavendish-Bentinck (1862-?) → Caroline Burnaby (1832-1918) → Anne Caroline Salisbury (1805-1881) → Frances Webb (1775-1862) → Mary Garritt (?)

¿Y tú? ¿Hasta qué generación eres capaz de llegar, probando documentalmente tu línea ascendiente femenina? ¿A qué esperas para enfrentarte a tu propio reto familiar? Honra hoy a tus antepasadas con el #RussianDollChallenge.

Muñecas rusas, fuente de espiración para el #RussianDollChallenge. Imagen propiedad del autor.

Genealogía y Heráldica

¿Has llegado al mundo de la investigación genealógica buscando el escudo de tu apellido? No te preocupes, no estás solo. Muchos también nos dejamos atraer en algún momento por los cantos de sirena: lo importante es rectificar a tiempo.

¿Todavía estás empeñado en encontrar la descripción exacta del escudo de tu apellido y su solar de origen en gruesos volúmenes de heráldica? Sigue leyendo.

La heráldica tiene su origen en la Edad Media y su función inicial era distinguir, en el fragor de la batalla -más tarde en los torneos- a unos caballeros de otros, irreconocibles con sus armaduras completas. Por tanto, inicialmente era una forma de identificación personal que posteriormente evolucionó hasta adquirir otros usos.

Muy pronto se transformó en un símbolo de linaje. El escudo del caballero que lo inicia es adoptado por sus descendientes en un determinado momento, como símbolo de estatus, y va siendo heredado por las sucesivas generaciones (en concreto por la rama principal, es decir, la primogénita o la línea recta de varón). El resto de ramas suelen adoptar variantes o escudos distintos que se adecúen más a su historia o a sus gustos.

La representación gráfica de la heráldica irá evolucionando y haciéndose más compleja. Desde muy pronto, el campo del escudo se va a dividir en “cuarteles” para representar las uniones de linajes. Por todo esto, la heráldica es una fuente importante para la reconstrucción de los linajes.

Ya vamos teniendo varios elementos que ayudan a matizar el asunto de la heráldica: su origen como elemento de identificación personal y su evolución como elemento identificador del linaje. No de un apellido, que en aquel momento no existía tal y como hoy lo conocemos, sino más bien de una familia.  Una familia que va a tener un origen aristocrático, desde infanzones o hidalgos a Grandes de España, incluyendo, por supuesto, a las familias reales. También van a adoptar la heráldica en algún momento entidades, gremios e instituciones y también los altos cargos eclesiásticos. La posesión de un blasón, que solía colocarse en un lugar visible, estaba regulada y era prueba de la pertenencia a uno de estos grupos privilegiados. Por tanto, nuestros antepasados del estado llano nunca tuvieron un escudo, y si hubieran intentado apropiarse de uno habrían sido denunciados.

En resumen, apellidarse Borbón, por poner un ejemplo muy claro, no implica que tu escudo sea el de la familia real española o el de alguna de sus múltiples ramas. De hecho, Borbón es un apellido toponímico que, además de los miembros de la Casa Real o de algunas familias aristocráticas, tiene mucha gente con origen lejano en ese lugar y que nunca pertenecieron a un linaje aristocrático, y mucho menos poseyeron armas heráldicas.

¿Podría alguno de esos escudos existentes formar parte de la historia de tu familia? Es bastante difícil, pero, si fuera así, la única manera de saberlo es, ¡oh sorpresa!, iniciando una investigación genealógica. Y siempre, recuerda, hecha con método y bien documentada.

Como utilizar la información de Internet

Un día decides empezar tu árbol familiar y, por supuesto, lo haces metiéndote en páginas populares como MyHeritage o FamilySearch, que contienen una gran cantidad de datos indizados. Pero ¿te has preguntado de dónde provienen estos datos? ¿Quién los ha puesto ahí? ¿Cómo? No, no vamos a criticar el valor de estas páginas ni sus contenidos; al contrario, pero vamos a matizar un poco el valor de esa información entendiendo lo que son las fuentes primarias y secundarias, y cómo debemos manejarlas.

Una fuente es un documento, testimonio u objeto que nos transmite una información.

  • Fuente primaria: La que se hizo en el momento en el que ocurrió el hecho. Para nosotros, las partidas de bautismo, matrimonio o defunción son ejemplos de fuentes primarias.
  • Fuente secundaria: Está hecha a partir de las primarias tiempo después que éstas. Las ha hecho una persona que ha seleccionado esas fuentes primarias para extraer de ellas cierta información o realizar un trabajo académico, etc. (y en este etc. se incluyen ¡sí! los árboles genealógicos).

¿Qué pasa durante ese proceso? Pues que esa persona ha seleccionado la información que necesitaba, se ha podido equivocar al trasladar esa información o al emitir sus juicios. Por eso, si con las fuentes primarias hay que actuar con mucho sentido crítico (porque también al hacerse han intervenido muchos factores) con las fuentes secundarias mucho más.

¿Cómo sabemos que al hacer su árbol genealógico, una persona a decidido obviar cosas que no le interesaban y añadir otras que sí, aunque no sean ciertas o no estén del todo comprobadas? Un ejemplo de esto son los árboles genealógicos nobiliarios – y aquí meto lo que encontramos en Internet pero también los que se guardan en la Biblioteca Nacional – que muchas veces son resultado de intereses particulares, porque aquéllos se encargaban para demostrar parentescos o prestigios que no eran del todo ciertos (a veces sin el “del todo”).  

Esto se puede aplicar a todo tipo de fuentes secundarias. Por mucho cuidado, método y objetividad que se haya empleado en un artículo, libro, tesis… es necesario no sólo hacer una lectura crítica, sino también contrastar las fuentes empleadas. En ello va la veracidad de nuestra propia historia familiar.

Sea cual sea ese documento que has encontrado que habla supuestamente de tu genealogía:

  • 1º ¿Es una fuente primaria o secundaria? En el caso de la documentación digitalizada, se trataría de fuentes primarias.
  • 2º ¿Quién la ha creado? ¿Cuándo? ¿Por qué? Estas son sólo las primeras preguntas que has de hacerte.
  • 3º ¿De dónde ha sacado la información? ¿Menciona cuáles son sus fuentes? ¿Son esas fuentes primarias o secundarias?
  • 4º Intenta acceder a esas fuentes primarias para ver si la información está correctamente tratada. En FamilySearch, por ejemplo, en muchas ocasiones esto es fácil de contrastar ya que se puede ver el documento digitalizado. En otras ocasiones esto requerirá desplazarse o lograr que alguien lo haga por ti. Si consigues acceder a esas fuentes primarias, tienes que mirarlas también con sentido crítico, haciéndote las mismas preguntas que en el punto 2º.

Simplemente con tener estos conceptos claros y seguir estos sencillos consejos, verás cómo tu investigación genealógica mejora considerablemente. No importa si esa información la has obtenido de una publicación o de una página web.

FamilySearch lanza una nueva página para orientar a sus usuarios

FamilySearch acaba de lanzar una nueva sección en su página a modo de guía para no perderse entre todo el contenido de su web, así como en lo referente a los servicios que están a disposición de sus usuarios. La página, disponible en varios idiomas (incluido en castellano) incluye información sobre cómo y dónde se pueden visitar un Centro de Historia Familiar, qué colecciones están disponibles, horarios de apertura e incluso cómo reservar consultas gratuitas de 20 minutos de duración con sus expertos.

Para visitar dicha sección sigue este enlace.

¿Conoces ya los nuevos grupos genéticos de MyHeritage?

El pasado diciembre MyHeritage DNA anunció que el número de grupos étnicos identificados a través de sus análisis genéticos ascendería a 2114 regiones geográficas. Este hito en la historia genética de esta empresa significa que, además de las 42 regiones que ya podíamos observar en nuestros resultados de ADN con MyHeritage, los resultados de cualquier usuario serán mucho más específicos a partir de ahora.

Fuente: MyHeritage Blog

Cualquiera que se haya sometido a una prueba de ADN con MyHeritage, ya sea recientemente o en el pasado, verá que sus resultados se habrán actualizado para reflejar los grupos genéticos identificados a través de las nuevas regiones geográficas. Por ejemplo, donde antes alguien con antepasados de la Península Ibérica habría observado que pertenecía al grupo étnico “ibérico”, ahora podrá averiguar de cuál de las 154 zonas en España y Portugal que ha identificado MyHeritage procedían concretamente sus antepasados.

Los usuarios de MyHeritage también podrán aprender sobre la historia de sus antepasados gracias a la ficha individual de cada grupo étnico, que contiene información sobre los flujos migratorios propios de esa zona, de qué región solían proceder sus habitantes, los nombres y apellidos más comunes dentro de esos grupos sociales, y con qué otros grupos genéticos guardan algún tipo de afinidad.

Si ya te has sometido a una prueba de ADN con MyHeritage, te invitamos a que vuelvas a consultar tus resultados genéticos, ¡y no olvides contarnos qué novedades has descubierto!

Fuente: MyHeritage Blog

Recursos web complementarios a la Genealogía en España

Es posible que acumular cientos y cientos de familiares o intentar alcanzar antepasados del siglo XII o XIII parezca muy atractivo. Pero tanto o más interés puede tener conocer la forma de vida cotidiana de nuestros antepasados y los contextos en los que vivieron (lo que podemos llamar llenarlos de vida). Sin darnos cuenta, a medida que vamos conociendo nombres, fechas y lugares, nos irán surgiendo preguntas como, ¿por qué mi 5º abuelo se trasladó de un lugar a otro? ¿Dónde vivía antes? ¿A qué se dedicaba? ¿Cuál era el contexto histórico y social que le tocó vivir? De esta manera podemos ir completando piezas de un puzzle que, por otra parte, se antoja interminable e inabarcable.

Las actas sacramentales muy raras veces nos informan sobre direcciones, profesiones y otras cuestiones cotidianas. Algo más generosos son los registros civiles, aunque la mayoría de veces también se quedarán cortos. Entonces, ¿a qué podemos recurrir cuando queramos conocer más aspectos del día a día de quienes nos precedieron? Reconstruir la vida de una o varias personas implica aproximarse a multitud de archivos históricos, municipales, provinciales, notariales, de diputaciones, militares, ministeriales, de la administración

estatal e incluso privados y particulares. Lo que te traemos aquí es otra serie de recursos electrónicos, todos muy accesibles, que podrás consultar desde casa y que pueden ofrecerte noticias de lo más variadas sobre tus antepasados. Sería tarea compleja, casi imposible, intentar abarcarlos todos y de todas las áreas geográficas nacionales e internacionales; por tal motivo te ofrecemos un mosaico general sin atender a criterios concretos. Estamos seguros que te entretendrán durante horas – y hasta quizá te lleves más de una sorpresa.

“Lo que traemos aquí, son otra serie de recursos muy accesibles, principalmente electrónicos, que podemos consultar desde casa y que pueden ofrecernos noticias de lo más variadas”.

Hemeroteca Digital de la Biblioteca Nacional de España

Imagen de cabecera de la web de la Hemeroteca Digital de la Biblioteca Nacional de España

Es casi el primero de los recursos al que recurrimos cuando queremos encontrar posibles noticias en prensa sobre nuestros antepasados. Su objetivo es la consulta y difusión pública, a través de la red, del patrimonio bibliográfico español que conserva la Biblioteca Nacional. Existen muchísimas variables a la hora de hacer uso de su buscador pero para no perderte demasiado, te recomendamos buscar el nombre de la persona que te interesa entre comillas, así: “NOMBRE APELLIDO”. Ten paciencia y prueba otras formas, como los dos apellidos, nombre y profesión… en fin, haz uso de tu imaginación pero ten presente que no siempre puede aparecer lo que esperas encontrar. También existen otras muchas hemerotecas nacionales y locales: puedes consultar la de una región específica en este listado de otras hemerotecas.

Biblioteca Virtual de Prensa Histórica

La Biblioteca Virtual de Prensa Histórica, gestionada por la Subdirección General de Coordinación Bibliotecaria del Ministerio de Cultura y Deporte de España, es una hemeroteca digital que complementa perfectamente a la Hemeroteca de la Biblioteca Nacional, pues ofrece un extenso, variado y creciente repertorio de prensa histórica y revistas culturales en lenguas españolas. Actualmente alberga unos 1,2 millones de números de prensa y revistas en acceso abierto y gratuito.

Buscador de Propiedad Industrial

¿Tienes antepasados industriales o emprendedores que llegaron a fundar su propia empresa? Si es así, es probable que llegasen a patentar marcas, inventos o productos. Muy útil para rastrear actividades comerciales o industriales es este buscador de Propiedad Industrial del Ministerio de Industria, Comercio y Turismo, el cual contiene registros de patentes, privilegios y marcas entre 1826 y 1966.

Guía Comercial Bailly-baillière

Complementario y muy en sintonía con el recurso anterior es el Anuario del comercio, de la industria, de la magistratura y de la administración. Considerada como la biblia comercial de carácter divulgativo entre 1879 y 1911, fue editada en sus inicios por el librero Carlos Bailly-Baillière. Al año siguiente se fusionó con la Guía catalana Anuario-Riera y siguió editándose bajo el título Anuario general de España (1912-1978). No sólo es una guía comercial, sino que también ofrece datos de personas que integraban las instituciones del Estado y de las provincias en todos sus sectores (política, educación, militar, judicial, etc.).

Gaceta de Madrid

Aunque hoy lo llamamos Boletín Oficial del Estado, esta publicación ha tenido diferentes denominaciones desde que se creó a finales del siglo XVII. Para conocer las diferentes épocas por las que ha pasado puedes consultar este cuadro descriptivo y aquí un poco de ayuda para hacer consultas. Puedes encontrar contenido muy variado, desde anuncios, comunicaciones, normas y leyes que de alguna forma afectaban a nuestros antepasados o incluso ellos mismos pueden aparecer mencionados. Sus profesiones, nombramientos oficiales, cargos públicos y un sinfín de circunstancias llevaron a nuestros antepasados a figurar en la colección histórica del Diario Oficial.

Guía de forasteros de Madrid

Esta maravillosa guía, es la continuación de otra anterior llamada Kalendario manual y guía de forasteros en Madrid que empezó a editarse en 1722 y que desde 1838 se llamó simplemente Guía de forasteros de Madrid. Muy útil para conocer la estructura organizativa del Estado y de todos sus organismos e instituciones nacionales y territoriales con identificación de cargos públicos de todas las poblaciones.

IDE Histórica de Madrid

¿Quieres localizar la antigua residencia de tus antepasados? El Centro Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), a través del Centro de Ciencias Humanas y Sociales (CCHS), publicó HISDI-MAD IDE Histórica de Madrid, un geoportal de cartografía y demografía histórica para la ciudad de Madrid. Si eres de los que kes gusta la cartografía histórica, estás de suerte con este portal. Es exclusivo para la ciudad de Madrid, pero existen otros muchos recursos locales para otras zonas y poblaciones de España. Consulta a tu Ayuntamiento o contacta con el Grupo de Estudios de Historia de la Cartografía formado por investigadores de varias universidades.  Aquí está su cuenta de twitter. También puedes consultar el catálogo de la cartoteca del Instituto Geográfico Nacional.

Catastro del Marqués de la Ensenada

Corresponde a a la microfilmación realizada por el CECOMi sobre las Respuestas Generales depositadas en Simancas e individualizada por pueblos según el Catastro.

Durante la primera mitad del siglo XVIII cada núcleo urbano de “las Castillas” fue sometida a un interrogatorio formado por 40 preguntas de todo tipo sobre dichas poblaciones y sus gentes. Esta iniciativa, conocida como el Catastro del Marqués de la Ensenada, fue impulsada por Zenón de Somodevilla y Bengoechea, Marqués de la Ensenada, y tenía la intención de llevar a cabo una reforma fiscal para simplificar y unificar la entonces caótica contribución estatal. Algunas de dichas preguntas se centraban en temas tan diversos como el nombre de la población, su extensión y límites, las casas y otros edificios; mesones; tiendas; actividades industriales y comerciales; tenderos, médicos, cirujanos, boticarios, escribanos, etc. Aquí tienes el buscador de localidades donde podrás no sólo consultar las preguntas sino también las respuestas de cada localidad.

Conclusión

Estos son algunos de los recursos que tienes a tu disposición en la web. A través de ellos podrás averiguar las profesiones de algunos antepasados, conocer sus destinos, descubrir noticias sorprendentes en las que estuvieron involucrados y un sinfín de cuestiones acerca de sus vidas cotidianas. A veces te ofrecerán nuevas pistas que te llevarán a fuentes alternativas, como el Archivo Histórico Nacional, el Archivo General de la Administración, el Archivo de Simancas y otros tantos. Éstos contienen una infinidad de expedientes universitarios, profesionales y otros documentos oficiales que contienen situaciones vividas por tus antepasados pero quizá note hayan llegado a través de los documentos clásicos de la genealogía, como pueden ser las partidas eclesiásticas y certificados civiles.

Conoce la España de Jean Laurent

La Subdirección General de Museos Estatales del Ministerio de Cultura junto al Museo del Romanticismo de Madrid han anunciado la digitalización de más de 6000 fotografías realizadas por el fotógrafo Jean Laurent durante la segunda mitad del siglo XIX .

Jean Laurent fue uno de los más importantes fotógrafos que trabajó en España durante el siglo XIX. Nacido en Borgoña (Francia) en 1816, llegó a Madrid en 1843 y en 1856 estableció un estudio de fotografía en la Carrera de San Jerónimo.

Sin embargo, no se quedó quieto. Aunque al principió se centró, como era habitual, en el retrato, pronto empezó a viajar para inmortalizar diversos temas, especialmente los paisajes y monumentos de España -normalmente por encargo- así como sus gentes, apoyándose en el ferrocarril y en una carreta-laboratorio que llevaba a todas partes.

La obra de Laurent nos traslada al mundo de nuestros antepasados decimonónicos, desde el mundo de la realeza y el poder (fue fotógrafo oficial de la reina Isabel II) hasta el de la gente humilde, a la que retrata o aparece de forma casual en sus imágenes, caracterizadas por una excepcional nitidez. Sus numerosas fotografías de lugares, monumentos y obras públicas nos permiten comprobar cómo era aquella España todavía en proceso de transición al nuevo régimen, con sus luces y sus sombras.

Las 6000 imágenes que acaban de digitalizarse son sólo la mitad de las que Jean Laurent realizó en total con ayuda de sus colaboradores, y cuyos negativos se conservan íntegramente en el Archivo Ruiz Vernacci del Instituto del Patrimonio Cultural de España (IPCE) en Madrid. Esta entidad es precisamente la que coordina esta iniciativa.

Hace un par de años se realizó una exposición en la sede de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, de la que os dejamos aquí el video introductorio.

¡Dale color a tu árbol genealógico!

Una de las preguntas más frecuentes que se suelen publicar en los foros de genealogía es ¿Cuál es el mejor programa para almacenar la información de mi árbol genealógico? La respuesta no es sencilla, porque si bien nos puede parecer una pregunta muy simple, ésta requiere una contestación sumamente matizada.

Pero lo que te traemos hoy es un tema que seguramente te ayude a elegir tu próximo software genealógico, y aunque no estés pensando necesariamente en cambiar de proveedor, por lo menos te permitirá maximizar una de las herramientas más comunes que muchos solemos dejar de lado. ¡Nos referimos a cómo colorear tu árbol genealógico!

Hoy en día, la mayoría de dichos programas cuentan con esta herramienta tan útil como desaprovechada. Aunque todos ellos estén diseñados para almacenar los datos de nuestra investigación, permitiéndonos así crear árboles genealógicos y generar informes familiares, conviene recordar que éstas son sólo algunas de sus principales utilidades. De hecho, es muy fácil que a muchos se nos olvide sacarle el máximo rendimiento a lo que ya tengamos a nuestro alcance.

Cuando hablamos de “colorear” tu árbol genealógico, nos referimos a la posibilidad de identificar o etiquetar a las personas o ramas que tengamos en nuestro programa usando un sistema de colores muy simple. Este sistema visual nos permite detectar, de manera fácil e inmediata, a aquellos individuos que tengan en común algún tipo de cualidad.

Y como una imagen vale más que mil palabras, a continuación te ofrecemos algunos ejemplos, tomados de casos reales, en los que te brindamos no sólo explicaciones sobre cada uno, sino también el software del que han sido extraídos.

Identifica a todos los descendientes de un individuo

El primer ejemplo que te mostramos, extraído usando FamilyTreeMaker, muestra cómo todos los descendientes de un individuo específico pueden ser identificados con un color único (en este caso, el verde), mientras que los descendientes de otras personas han sido identificadas con otros colores (azul, rojo, amarillo…). Dado que todos descendemos de múltiples líneas ancestrales, es lógico que muchos individuos de nuestro árbol puedan llegar a concentrar en sí mismos varios colores, los cuales denotarán las múltiples conexiones entre esa persona y aquellos antepasados a los que hayamos asignado un color concreto.

A través de este método podrás localizar fácilmente a cualquier persona que descienda de una rama de tu familia, ayudándote a saber por qué línea está emparentada contigo. Ello también te será de especial utilidad si estás investigando grupos familiares o comunidades donde las uniones entre miembros de una misma familia son particularmente frecuentes.

Ejemplo de un árbol vertical realizado con FamilyTreeMaker mostrando en verde a los descendientes de un individuo concreto. Otras personas en este árbol pertenecientes a diferentes linajes reflejan colores distintos (en ocasiones, múltiples colores), incluso aunque compartan el mismo apellido.

Identifica a los antepasados de una persona específica

Este método es similar al del ejemplo anterior, salvo que a la inversa: en vez de colorear a todos los descendientes de un individuo, puedes asignarles un color determinado a todos sus antepasados (¡por ejemplo, los tuyos!). Puedes incluso darle un color distinto a los antepasados de cada uno de tus ocho bisabuelos, lo cual te permitirá ver a simple vista si desciendes directamente de una persona que tengas localizada en tu árbol genealógico (y a través de qué línea), o si se trata en realidad de un pariente colateral. En caso de que se solapen dos o más colores, podrás deducir que ese ancestro es antepasado común de por lo menos dos de tus bisabuelos.

En este ejemplo, extraído de RootsMagic 7, vemos cómo todas las líneas ancestrales de una persona (resaltada en azul) están identificadas con un único color (en este caso, en rojo), mientras que sus hermanos, al ser parientes colaterales, aparecen en negro. Imagen cedida amablemente por Antecedentia.

Identifica a individuos que compartan alguna característica

A veces te podrá interesar reflejar a todos los individuos que compartan una particularidad o cualidad específica, sin que necesariamente exista entre ellos un vínculo familiar. Por ejemplo, a lo mejor quieres identificar a todas las personas en tu árbol que murieron de cáncer. Asignándole a esa nueva categoría un color específico y marcando a los individuos que compartan esa “cualidad” podrás identificar de manera sencilla y visual a aquellas personas que hayan fallecido de cáncer. Es posible que gracias a este método sepas identificar ciertos patrones en tu genealogía, llegando incluso a poder servirte de base para la exploración de una posible predisposición genética a sufrir ciertas patologías.

Las posibilidades para asignar colores a hechos específicos son prácticamente infinitas. A lo mejor te interesará identificar con un color determinado a personas que nacieron en una localidad concreta, o quizá identificar la religión que profesaban, o si eran gemelos, o si sirvieron en alguna guerra…

Este ejemplo, tomado de un árbol genealógico realizado con FamilyTreeMaker, muestra cómo el sistema de colores se aplica a dos personas que comparten una “cualidad” específica – en este caso, dos gemelas.

Identifica a personas repetidas en tu árbol

El sistema de asignar un color a personas en tu árbol genealógico puede también usarse para indicar posibles casos de endogamia, en los que una persona conste en el árbol más de una vez (por ejemplo, si ésta está unida a otra persona con la que guarda un parentesco, ya sea directo o no). En casos así, indicar el hecho mediante un color específico puede ayudarnos a visualizar claramente cuál es ese parentesco. El siguiente ejmplo muestra que Ignacio Peleteiro se casó con Teresa Cerviño, la hermana de su cuñado José María.

Los colores pueden denotar a personas que aparecen más de dos veces en nuestra genealogía; por ejemplo, en casos de personas casadas con un pariente, como muestra esta imagen extraída de GenoPro. Imagen cedida amablemente por Pedro Eiras.

Identifica el progreso de tu propio trabajo

Esta manera de asignar colores a diferentes individuos en nuestro árbol no tiene que ver tanto con quién es cada persona, sino con el trabajo de investigación que haya detrás de cada individuo en tu árbol. A través de un sencillo sistema de colores, podremos averiguar qué ramas o individuos de nuestra genealogía requieren nuestra atención.

Por ejemplo, hay usuarios que utilizan algo parecido a un sistema de colores de un semáforo, en el que marcarán en rojo a los antepasados que no han sido verificados (y que cuya relación con ellos mismos es por lo tanto hipotética, de momento). En ámbar se marcarán aquellas personas cuyo parentesco sí ha sido corroborado, pero sobre quienes todavía está pendiente realizar un trabajo de investigación a fondo (por ejemplo, si tenemos su fecha de nacimiento pero nos falta asignarle un documento que respalde ese dato concreto). Y finalmente, en verde indicarían a aquellos individuos para quienes ya hayan realizado una investigación más o menos completa, y por lo tanto su parentesco (así como los datos que contenga esa ficha individual) se haya confirmado.

El sistema de colores también puede utilizarse para identificar a ramas específicas de un árbol ascendente, dejando en blanco aquellas ramas o individuos que no hayan sido todavía identificados, como se aprecia en el siguiente diagrama.

Ejemplo de un árbol ascendente en formato “abanico”, creado por DNA Painter, en el cual a las diferentes ramas ancestrales se les ha asignado un tono diferente. Aquellos individuos “en blanco” denotan la ausencia de información. Imagen cedida amablemente por Jonny Perl.

En resumen, el sistema de coloración de tu árbol genealógico es una herramienta extremadamente útil y versátil la cual te permitirá, a través de pautas muy simples que tú decides, comprender y mostrar ciertos elementos que un simple árbol genealógico tradicional no es capaz de reflejar.

¿Por dónde empiezo?

Antes de nada…

Antes de empezar cualquier proyecto de investigación, hay que tener una idea más o menos clara de lo que uno quiere conseguir. Saber cuáles son tus objetivos será crucial a la hora de encauzar tu búsqueda. De lo contrario, pronto te verás abrumad@ por la gran cantidad de datos que acabarás consiguiendo.

Aunque hay un sinfín de razones por las que uno quiera investigar sus raíces, aquí te proponemos algunas de las más comunes:

  • Conocer el origen de uno de nuestros apellidos, o el de algún antepasado
  • Averiguar el origen geográfico de una línea familiar específica
  • Saber quiénes y de dónde eran nuestros antepasados por todas las líneas
  • Probar documentalmente nuestro parentesco con una persona concreta

¿Qué sabes?

Es muy tentador querer tener un árbol genealógico listo en poco tiempo, pero para poder realizar una investigación de calidad (y, sobre todo, sin errores), hay que empezar por el principio. Y eso significa plantearse una pregunta muy simple: ¿Qué sé ya sobre mi familia?

Puede parecer una pregunta de fácil respuesta, pero pronto empezarán a surgir dudas: el tío Pepe, ¿era hermano de la abuela, o del abuelo? ¿Cuántos hijos tuvo la tía María? ¿A qué se dedicaba mi padre de joven? ¿Cómo se conocieron los abuelos?

Ármate con papel y lápiz (y una goma, porque seguramente te equivoques en algún momento) y anota las respuestas a aquellas preguntas que sepas (o que crees que sepas).

Pregúntale a tu familia

El siguiente paso será cotejar la información con lo que te pueda brindar tu familia. Si puedes, coméntales tus respuestas a los mayores de tu familia, y anota posibles correcciones o datos adicionales que desconocieses.

Acto seguido, plantéales a tus parientes más cercanos las dudas que puedas tener sobre ellos mismos, o bien sobre sus padres, sus hermanos, sus abuelos… Por ejemplo, asegúrate de que sabes dónde y cuándo nacieron tus padres y abuelos, si tenían hermanos (no sólo cuántos, sino sus nombres, en qué orden nacieron, y qué fue de ellos), a qué se dedicaban sus padres, si estuvieron casados en más de una ocasión, de qué fallecieron, si llegaron a conocer a sus abuelos…

Recuerda anotar todo lo que puedas, sirviéndote si es necesario de otros soportes (grabadoras, teléfonos móviles…) para que no se te escape ningún detalle importante. No olvides mencionar quién te está aportando dicho testimonio, así como la fecha, pues serán referencias útiles para el futuro.

¿Y ahora, qué?

Aunque nunca llegaremos a agotar el recurso de información oral que es nuestra familia, tarde o temprano no nos quedará más remedio que recurrir a las fuentes documentales. Éstas pueden consistir en todo tipo de recursos, desde un DNI caducado a un vídeo casero de una celebración familiar. Seguramente en tu casa (o en la de algún pariente cercano) haya una gran cantidad de fuentes que te ayudarán a ir reconstruyendo documentalmente los datos que acabas de recopilar.

Es bastante normal que en muchas casas se conserven libros de familia, certificaciones de actas de nacimiento, copias de testamentos, recordatorios de una primera comunión, álbumes de fotos, invitaciones de boda, postales, esquelas… Cada uno de ellos contendrá infinidad de datos sobre nuestra familia y otros parientes más lejanos.

Si los documentos no son tuyos, pídele con amabilidad al propietario si puedes hacer copias, o, si no los quieres, si tendrían inconveniente en cedértelos. Cuida con mucho cariño todo documento familiar: tu archivo familiar no ha hecho más que empezar.

Otras fuentes

Dependiendo de cómo vayamos a enfocar nuestra investigación, habrá ciertas fuentes que nos serán esenciales para poder indagar en profundidad. Recuerda que la tradicional oral no es suficiente prueba para poder corroborar un hecho: necesitas demostrar fehacientemente que un hecho tuvo lugar, tal y como afirman otras fuentes, tanto orales como escritas. También es importante recordar que, porque hayamos encontrado algo por escrito, no significa que esa fuente sea correcta: después de todo, el error humano era tan común en el pasado como lo es hoy en día.

Intenta cotejar los datos que vayas encontrando con otras fuentes a tu alcance. No te contentes con una partida de bautismo expedida por la Iglesia si también puedes conseguir una certificación literal del acta de nacimiento al Registro Civil, pues seguramente uno y otro documento contengan datos distintos, e incluso ocasionalmente contradictorios.

Existe una gran variedad de fuentes a las que te tendrás que ir refiriendo a medida que avances en tu investigación. Hay muchas páginas web que pueden servirte de guía a la hora de localizar documentación específica, pero no debería sorprenderte que no todo está online; de hecho, hay muchísimas fuentes que a día de hoy sólo existen en soporte papel y que por lo tanto únicamente pueden ser consultadas in situ en un archivo.

Los archivos son la fuente por excelencia a la que un investigador deberá recurrir para encontrar un dato concreto. Hay infinidad de archivos a nuestro alcance: desde archivos de la administración, hasta archivos militares, notariales, de emigración… No hay que olvidar los registros parroquiales que durante siglos ha creado y mantenido la Iglesia Católica, guardiana durante siglos de la información civil y espiritual de nuestros ancestros. Y, por supuesto, hemos de mencionar también el Registro Civil actual (creado en España a nivel nacional en 1870 y que entró en vigor en 1871, sustituyendo así al Registro Civil que existió en algunas localidades a partir de 1841).

¡Y acuérdate!

Siempre, siempre, SIEMPRE anota la fuente donde hayas conseguido un dato, por muy obvio que te parezca. Es sumamente fácil verse desbordado por un puñado de documentos, así que a medida que vayas engordando tu archivo familiar, toma nota del lugar (o contacto) a través del cual hayas conseguido cada documento.