En genealogía, ¡huye siempre de las suposiciones!

Es una premisa que nunca está de más recordar. Incluso los investigadores más veteranos ocasionalmente cometemos involuntariamente el error (a veces el gravísimo error) de presuponer un hecho sólo porque éste sea una posible solución, o incluso la solución más probable. Pero en genealogía, por mucho que nos pese, las probabilidades no valen, y mucho menos pueden sustituir una realidad o un hecho.

La genealogía no es una ciencia – o al menos, no es una ciencia exacta. Pero no por ello significa que podamos basarnos en meras probabilidades: debemos, en la medida de lo posible, ceñirnos a los hechos, a lo empíricamente demostrable, a lo que podamos respaldar con pruebas documentales (archivos) o científicas (ADN). Por ejemplo: simplemente porque un documento afirme que el padre de nuestro antepasado Ramón se llamaba José no significa que el padre de Ramón se llamara José: a lo mejor la fuente que hemos consultado está equivocada; quizá se anotó José por despiste, y realmente se llamaba de otra forma. O a lo mejor ese dato lo hemos extraído de una lista de pasajeros de cuando Ramón emigró a otro país, y afirmó que su padre se llamaba José cuando, ¡quién sabe! a lo mejor se llamaba de otra forma, o a lo mejor no estaba seguro de quién era su padre, o incluso no tenía padre reconocido…

Por eso en genealogía es importante respaldar un hecho con más de una fuente, y nunca debemos dar algo por sentado hasta que no hayamos cotejado los datos que tenemos. ¿Existen contradicciones entre las fuentes? ¿O quizá nos hemos equivocado, y las fuentes hacen alusión a dos personas de idéntico nombre? Claramente en el mismo pueblo o vecindario podían coexistir varias personas de nombre idéntico o similar.

Es frecuente que en foros de genealogía se observen comentarios en los que los foreros hayan “calculado” que los progenitores de un individuo al que buscan nacieron 25 años antes que su hijo. Esto se debe a que, de media (aunque aquí, de nuevo, habría que analizar el momento y el lugar del que se esté hablando para poder hacer semejante aseveración) se suele decir que un salto generacional tiene lugar cada 25 años. Lógicamente, en la mayor parte de los casos esto variará según nos refiramos al hijo mayor o al menor. Claramente una persona que tuvo a su primer vástago con 25 años no tenía la misma edad cuando tuvo a su décimo hijo. En resumen: la regla de los 25 años sólo puede ser tomada de forma muy orientativa.

Es frecuente que hoy en día se comparta información genealógica por doquier: redes sociales, foros, y naturalmente árboles genealógicos online. El peligro de estas prácticas es, naturalmente, que compartamos hechos sin aportar pruebas ni fuentes. Supongamos, por ejemplo, que compartimos nuestro árbol con un pariente, en el que se afirme que nuestra antepasada María nació en torno a 1675 simplemente porque tuvo un hijo en 1700. ¿Qué pruebas tenemos para afirmar algo de forma tan categórica? ¿Acaso no es posible que María hubiese nacido en 1755 – 20 años antes de la fecha que le hemos adjudicado sin ningún tipo de fundamento documental – o incluso en 1685, y que hubiese alumbrado a su hijo en cualquier momento dentro de esa amplia franja de 30 años? No sólo eso: ¿cómo vamos nosotros a evitar que quienes vean o accedan o incluso hereden nuestro árbol genealógico sepan que 1675 no es más que una simple posibilidad entre treinta y pico posibilidades? Insisto: mucho cuidado con dar por sentado un hecho sin tener pruebas específicas o al menos claramente indicativas. A veces dejar un año de nacimiento en blanco será de más ayuda que uno asumido, erróneo o falso.

A modo de ejemplo, voy a aportar un caso muy real. Durante años me resultó imposible encontrar la partida de bautismo de mi antepasado José Benito. Sabía que había fallecido en 1850, aunque la partida de enterramiento no especificaba su edad. También sabía por su partida de matrimonio que ya era viudo cuando se casó con mi antepasada Joaquina en 1837. Joaquina había nacido en 1816, pero del bautismo de su marido no había ni rastro. Sólo fue cuando encontré la partida de matrimonio de José Benito y su primera mujer, celebrado en 1817, que comprendí que José Benito tenía que ser forzosamente bastante mayor que su segunda esposa. Remontándome años atrás pude finalmente encontrar la fe de bautismo, fechada en 1783, o lo que es lo mismo, casi 30 años antes de la fecha en la que había asumido que había nacido. En resumidas cuentas, José Benito resultó tener la misma edad que sus suegros, no que su segunda esposa. ¿Cómo podría yo justificar, sin pruebas a las que atenerme, que José Benito había nacido “25 años” antes que sus hijos, cuando la realidad me ha demostrado que realmente superaba los 50?

Insisto: en genealogía, las suposiciones no son válidas, y salvo que tengamos un documento (o mejor, varios documentos) que indiquen un dato concreto, es mejor dejar ese dato en blanco a arriesgarse a caer en una posible trampa ancestral.

Prueba nuestra plantilla y apúntate a #MyColourfulAncestry!

Hoy os traemos una plantilla descargable para que podáis crear un árbol genealógico muy original. La idea no es nuestra (de hecho, se hizo viral hace unos cinco años), pero su versatilidad y su simplicidad nos tienen prendados. Nos referimos, por supuesto, al #MyColourfulAncestry, una plantilla que ha sido ampliamente difundida por las redes y que puede ser adaptada por cualquier, dependiendo del uso que se le quiera dar.

La plantilla en sí es muy simple: basada en una tabla Excel y empezando por la generación más reciente, el “árbol” se remonta cuatro generaciones hacia atrás (es decir, es un árbol ascendente en el que no tienen cabida las ramas colaterales). Pero su propósito tampoco es representar un árbol ascendente tradicional, con nombres, apellidos, fechas de nacimiento, matrimonio y defunción (y demás datos que todos estamos acostumbrados a ver). El objetivo es que cada uno lo utilice para representar una serie de datos que haga fácil analizar, visualizar y comparar los hechos que en él se representan. Por ejemplo, supongamos que queremos desplegar el país donde nacimos nosotros, nuestros padres, abuelos, bisabuelos y tatarabuelos. Si en las últimas cinco generaciones hay varios países, a cada uno le asignaremos un color, lo cual nos permitirá ver cuáles de nuestros ancestros eran del mismo país de origen. El color que le asignemos a cada valor es, en sí, irrelevante, pero sí es necesario darle el mismo color a las casillas que contengan el mismo dato, lo cual nos ayudará a entender el propósito del árbol.

Y como una imagen vale más que mil palabras, os enseñamos tres ejemplos que hemos realizado utilizando dicha plantilla. Vosotros también podéis utilizar la plantilla para representar los valores que queráis. Simplemente descargaos la plantilla a través de este link y coloread y rellenad los datos como os convenga.

Recordad que podéis enseñarnos vuestros árboles a través de Twitter y Facebook. No olvidéis etiquetarnos y usar los hashtags #RevistaDescendientes y #MyColourfulAncestry.

En el siguiente ejemplo hemos representado la provincia donde nacieron un individuo, sus padres, abuelos, bisabuelos y tatarabuelos. A cada provincia le hemos asignado un color, de manera que podemos observar fácilmente de cuántos lugares distintos proceden los antepasados más recientes de esta persona, y cuáles de ellos procedían de la misma provincia.

En este otro ejemplo os mostramos la misma idea, pero en este caso analizando la causa de defunción de cada individuo, que puede ser útil para observar patrones repetitivos a través de una rama específica de nuestra familia. Observemos que los colores varían según el dato que contenga cada casilla.

Otra utilidad que le hemos dado en este ejemplo es analizar la profesión de cada individuo. de nuevo, podemos observar que en algunas ramas algunas profesiones se pasan de padre a hijo, mientras que otras aparecen en una o varias ocasiones.

Se anuncia la próxima digitalización del archivo histórico del Cementerio de la Almudena

Vista aérea de la entrada principal del Cementerio de Nuestra Señora de la Almudena. Fuente.

Gracias a un convenio firmado entre Servicios Funerarios de Madrid (SFM) y la organización no-gubernamental estadounidense FamilySearch, se ha acordado que ésta digitalizará los legajos y registros de fichas de fallecidos y libros de enterramientos que desde 1884 se conservan en el cementerio de la Almudena de Madrid (España). Dicho proyecto, que comenzará en las próximas semanas, contará con el apoyo de un equipo legal, documental y tecnológico de la SFM, quienes supervisarán el trabajo para así garantizar la calidad de las digitalizaciones, el correcto tratamiento de la documentación original, y velar por la seguridad, honor, intimidad, derechos de imagen y la propiedad intelectual de los mismos.

Gracias a este proyecto los usuarios de FamilySearch (página de suscripción gratuita) podrán consultar de manera rápida y sencilla los datos de quienes fueron enterrados en dicho cementerio, permitiéndoles así basar sus investigaciones en documentos históricos contemporáneos.

La Almudena es la principal necrópolis de la capital española, y con sus 120 hectáreas de superficie, constituye uno de los cementerios más grandes de Europa. Además de su camposanto católico original, también alberga el Cementerio Civil y el Cementerio hebreo de Madrid, este último instituido en 1922.

En dicho complejo yacen en la actualidad los restos de miles de personas, entre las que se cuentan personajes célebres de la historia y la cultura de España, como el político Niceto Alcalá-Zamora, el premio Nobel Santiago Ramón y Cajal, el poeta Manuel machado o la actriz Lina Morgan.

La organización FamilySearch fue fundada en 1894, siendo gestionada por la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días (comúnmente conocidos como Mormones), y actualmente alberga más de 5.700 millones de imágenes digitales procedentes de todo el planeta.

¿Conoces ya el #RussianDollChallenge?

El próximo domingo los españoles celebraremos el Día de la Madre, y por ese motivo os traemos una idea con la que podréis no sólo sorprender a vuestras madres, sino involucrar a toda vuestra familia para indagar juntos en vuestro árbol genealógico.

Hace un tiempo, Daniel, uno de los cofundadores de Revista Descendientes, lanzó en las redes sociales el #RussianDollChallenge (Russian doll es el término con el que se conocen en inglés las famosas muñecas rusas o matrioshkas), una original iniciativa para que todos podamos recordar y honrar nuestro linaje femenino. La singularidad de las muñecas rusas, como todos sabréis, radica en que estas figuras de madera son huecas, y cada una contiene dentro una nueva muñeca de menor tamaño, que a su vez contendrá otra más pequeña que la anterior, y así sucesivamente, hasta llegar a la última.

Muñecas rusas, o matryoshkas. Imagen propiedad del autor.

Haciendo uso de esta analogía, con el objetivo de recordar a las mujeres que nos han precedido en nuestra historia familiar, Daniel propuso un reto a sus seguidores: intentar ver hasta quién, dónde y cuándo somos capaces de llegar si seguimos nuestra línea genealógica materna, es decir, el linaje matrilineal desde nosotros mismos a nuestra madre, luego a nuestra abuela materna, nuestra bisabuela, nuestra tatarabuela, la madre de ésta, y así sucesivamente…

El propósito de este entretenido reto no es otro que recalcar la importancia que han tenido las madres, y por extensión las mujeres, en nuestra historia personal, no sólo desde un punto de vista afectivo y familiar, sino también desde un punto de vista social, histórico y, por supuesto, genético. Después de todo, es a través de nuestra línea femenina directa que heredamos el ADN mitocondrial, una herramienta extremadamente útil que puede servirnos para averiguar si estamos emparentados con alguien por línea femenina directa e ininterrumpida. De hecho, ¿sabías que el ADN mitocondrial del difunto Príncipe Felipe, Duque de Edimburgo, fue utilizado para corroborar que los restos óseos encontrados en Siberia en los años noventa del siglo pasado pertenecían a Nicolás II de Rusia y su familia? Y es que la esposa de Nicolás II, la zarina Alejandra, era hija de la tía materna del Duque de Edimburgo, por lo que tanto él como la zarina y sus hijos habrían compartido el mismo ADN mitocondrial – hecho que así fue corroborado gracias a la extracción de ADN mitocondrial, lo cual conllevó a la identificación positiva de los huesos.

El ADN mitocondrial del difunto Duque de Edimburgo se usó hace años para verificar si los restos óseos encontrados en Siberia pertenecían efectivamente a la familia del último zar de Rusia. Imagen: Daily Express.

Histórica y socialmente la Humanidad ha tendido a relegar a la mujer a un plano secundario, tanto en el ámbito público como en el privado. Esto se refleja en muchos de los documentos con los que nosotros, los investigadores, tratamos día a día. ¿Cuántos legajos hemos manipulado en los que se omite el apellido e incluso el nombre de la esposa? En el Catastro de la Ensenada, por ejemplo, observaremos que se tiende a citar a muchos más hombres que mujeres, si bien comparativamente el número entre unos y otras debía de ser bastante más equilibrado. Es más, en algunos países, sobre todo de habla inglesa, hasta hace poco las mujeres tendían invariablemente a tomar el apellido del marido, que en cierta manera puede entenderse como el sacrificio de su propia identidad personal y familiar a favor de la de su esposo. Y ya no digamos las partidas matrimoniales en Inglaterra y Gales, por ejemplo, que citan el nombre de los padres de los cónyuges, pero omiten mencionar a las madres…

Según el propio Daniel: “A través del #RussianDollChallenge se pretende recuperar la identidad de la línea femenina que todos llevamos en nuestro ADN y en nuestro psique familiar”. En principio, investigar nuestra línea femenina puede parecer una tarea relativamente fácil; basta con ir siguiendo la línea de nuestra madre, de nuestra abuela materna, y así sucesivamente… Pero en cuestión de cinco, seis o siete generaciones, muchos de nosotros nos toparemos con el problema de que los documentos simplemente no hacen alusión a la madre, o bien somos incapaces de encontrar el documento que pruebe la identidad de la generación anterior. Y ese es un problema con el que cualquiera se puede encontrar. ¡Hasta la mismísima Reina de Inglaterra! Aunque eminentemente aristocrática, documentalmente sólo es posible probar la línea femenina ascendiente de Su Británica Majestad hasta la sexta generación, como demuestra la siguiente correlación:

Isabel II (1926-) → Elizabeth Bowes-Lyon (1900-2002) → Nina Cecilia Cavendish-Bentinck (1862-?) → Caroline Burnaby (1832-1918) → Anne Caroline Salisbury (1805-1881) → Frances Webb (1775-1862) → Mary Garritt (?)

¿Y tú? ¿Hasta qué generación eres capaz de llegar, probando documentalmente tu línea ascendiente femenina? ¿A qué esperas para enfrentarte a tu propio reto familiar? Honra hoy a tus antepasadas con el #RussianDollChallenge.

Muñecas rusas, fuente de espiración para el #RussianDollChallenge. Imagen propiedad del autor.

Genealogía y Heráldica

¿Has llegado al mundo de la investigación genealógica buscando el escudo de tu apellido? No te preocupes, no estás solo. Muchos también nos dejamos atraer en algún momento por los cantos de sirena: lo importante es rectificar a tiempo.

¿Todavía estás empeñado en encontrar la descripción exacta del escudo de tu apellido y su solar de origen en gruesos volúmenes de heráldica? Sigue leyendo.

La heráldica tiene su origen en la Edad Media y su función inicial era distinguir, en el fragor de la batalla -más tarde en los torneos- a unos caballeros de otros, irreconocibles con sus armaduras completas. Por tanto, inicialmente era una forma de identificación personal que posteriormente evolucionó hasta adquirir otros usos.

Muy pronto se transformó en un símbolo de linaje. El escudo del caballero que lo inicia es adoptado por sus descendientes en un determinado momento, como símbolo de estatus, y va siendo heredado por las sucesivas generaciones (en concreto por la rama principal, es decir, la primogénita o la línea recta de varón). El resto de ramas suelen adoptar variantes o escudos distintos que se adecúen más a su historia o a sus gustos.

La representación gráfica de la heráldica irá evolucionando y haciéndose más compleja. Desde muy pronto, el campo del escudo se va a dividir en “cuarteles” para representar las uniones de linajes. Por todo esto, la heráldica es una fuente importante para la reconstrucción de los linajes.

Ya vamos teniendo varios elementos que ayudan a matizar el asunto de la heráldica: su origen como elemento de identificación personal y su evolución como elemento identificador del linaje. No de un apellido, que en aquel momento no existía tal y como hoy lo conocemos, sino más bien de una familia.  Una familia que va a tener un origen aristocrático, desde infanzones o hidalgos a Grandes de España, incluyendo, por supuesto, a las familias reales. También van a adoptar la heráldica en algún momento entidades, gremios e instituciones y también los altos cargos eclesiásticos. La posesión de un blasón, que solía colocarse en un lugar visible, estaba regulada y era prueba de la pertenencia a uno de estos grupos privilegiados. Por tanto, nuestros antepasados del estado llano nunca tuvieron un escudo, y si hubieran intentado apropiarse de uno habrían sido denunciados.

En resumen, apellidarse Borbón, por poner un ejemplo muy claro, no implica que tu escudo sea el de la familia real española o el de alguna de sus múltiples ramas. De hecho, Borbón es un apellido toponímico que, además de los miembros de la Casa Real o de algunas familias aristocráticas, tiene mucha gente con origen lejano en ese lugar y que nunca pertenecieron a un linaje aristocrático, y mucho menos poseyeron armas heráldicas.

¿Podría alguno de esos escudos existentes formar parte de la historia de tu familia? Es bastante difícil, pero, si fuera así, la única manera de saberlo es, ¡oh sorpresa!, iniciando una investigación genealógica. Y siempre, recuerda, hecha con método y bien documentada.

Como utilizar la información de Internet

Un día decides empezar tu árbol familiar y, por supuesto, lo haces metiéndote en páginas populares como MyHeritage o FamilySearch, que contienen una gran cantidad de datos indizados. Pero ¿te has preguntado de dónde provienen estos datos? ¿Quién los ha puesto ahí? ¿Cómo? No, no vamos a criticar el valor de estas páginas ni sus contenidos; al contrario, pero vamos a matizar un poco el valor de esa información entendiendo lo que son las fuentes primarias y secundarias, y cómo debemos manejarlas.

Una fuente es un documento, testimonio u objeto que nos transmite una información.

  • Fuente primaria: La que se hizo en el momento en el que ocurrió el hecho. Para nosotros, las partidas de bautismo, matrimonio o defunción son ejemplos de fuentes primarias.
  • Fuente secundaria: Está hecha a partir de las primarias tiempo después que éstas. Las ha hecho una persona que ha seleccionado esas fuentes primarias para extraer de ellas cierta información o realizar un trabajo académico, etc. (y en este etc. se incluyen ¡sí! los árboles genealógicos).

¿Qué pasa durante ese proceso? Pues que esa persona ha seleccionado la información que necesitaba, se ha podido equivocar al trasladar esa información o al emitir sus juicios. Por eso, si con las fuentes primarias hay que actuar con mucho sentido crítico (porque también al hacerse han intervenido muchos factores) con las fuentes secundarias mucho más.

¿Cómo sabemos que al hacer su árbol genealógico, una persona a decidido obviar cosas que no le interesaban y añadir otras que sí, aunque no sean ciertas o no estén del todo comprobadas? Un ejemplo de esto son los árboles genealógicos nobiliarios – y aquí meto lo que encontramos en Internet pero también los que se guardan en la Biblioteca Nacional – que muchas veces son resultado de intereses particulares, porque aquéllos se encargaban para demostrar parentescos o prestigios que no eran del todo ciertos (a veces sin el “del todo”).  

Esto se puede aplicar a todo tipo de fuentes secundarias. Por mucho cuidado, método y objetividad que se haya empleado en un artículo, libro, tesis… es necesario no sólo hacer una lectura crítica, sino también contrastar las fuentes empleadas. En ello va la veracidad de nuestra propia historia familiar.

Sea cual sea ese documento que has encontrado que habla supuestamente de tu genealogía:

  • 1º ¿Es una fuente primaria o secundaria? En el caso de la documentación digitalizada, se trataría de fuentes primarias.
  • 2º ¿Quién la ha creado? ¿Cuándo? ¿Por qué? Estas son sólo las primeras preguntas que has de hacerte.
  • 3º ¿De dónde ha sacado la información? ¿Menciona cuáles son sus fuentes? ¿Son esas fuentes primarias o secundarias?
  • 4º Intenta acceder a esas fuentes primarias para ver si la información está correctamente tratada. En FamilySearch, por ejemplo, en muchas ocasiones esto es fácil de contrastar ya que se puede ver el documento digitalizado. En otras ocasiones esto requerirá desplazarse o lograr que alguien lo haga por ti. Si consigues acceder a esas fuentes primarias, tienes que mirarlas también con sentido crítico, haciéndote las mismas preguntas que en el punto 2º.

Simplemente con tener estos conceptos claros y seguir estos sencillos consejos, verás cómo tu investigación genealógica mejora considerablemente. No importa si esa información la has obtenido de una publicación o de una página web.

FamilySearch lanza una nueva página para orientar a sus usuarios

FamilySearch acaba de lanzar una nueva sección en su página a modo de guía para no perderse entre todo el contenido de su web, así como en lo referente a los servicios que están a disposición de sus usuarios. La página, disponible en varios idiomas (incluido en castellano) incluye información sobre cómo y dónde se pueden visitar un Centro de Historia Familiar, qué colecciones están disponibles, horarios de apertura e incluso cómo reservar consultas gratuitas de 20 minutos de duración con sus expertos.

Para visitar dicha sección sigue este enlace.

¿Conoces ya los nuevos grupos genéticos de MyHeritage?

El pasado diciembre MyHeritage DNA anunció que el número de grupos étnicos identificados a través de sus análisis genéticos ascendería a 2114 regiones geográficas. Este hito en la historia genética de esta empresa significa que, además de las 42 regiones que ya podíamos observar en nuestros resultados de ADN con MyHeritage, los resultados de cualquier usuario serán mucho más específicos a partir de ahora.

Fuente: MyHeritage Blog

Cualquiera que se haya sometido a una prueba de ADN con MyHeritage, ya sea recientemente o en el pasado, verá que sus resultados se habrán actualizado para reflejar los grupos genéticos identificados a través de las nuevas regiones geográficas. Por ejemplo, donde antes alguien con antepasados de la Península Ibérica habría observado que pertenecía al grupo étnico “ibérico”, ahora podrá averiguar de cuál de las 154 zonas en España y Portugal que ha identificado MyHeritage procedían concretamente sus antepasados.

Los usuarios de MyHeritage también podrán aprender sobre la historia de sus antepasados gracias a la ficha individual de cada grupo étnico, que contiene información sobre los flujos migratorios propios de esa zona, de qué región solían proceder sus habitantes, los nombres y apellidos más comunes dentro de esos grupos sociales, y con qué otros grupos genéticos guardan algún tipo de afinidad.

Si ya te has sometido a una prueba de ADN con MyHeritage, te invitamos a que vuelvas a consultar tus resultados genéticos, ¡y no olvides contarnos qué novedades has descubierto!

Fuente: MyHeritage Blog

Recursos web complementarios a la Genealogía en España

Es posible que acumular cientos y cientos de familiares o intentar alcanzar antepasados del siglo XII o XIII parezca muy atractivo. Pero tanto o más interés puede tener conocer la forma de vida cotidiana de nuestros antepasados y los contextos en los que vivieron (lo que podemos llamar llenarlos de vida). Sin darnos cuenta, a medida que vamos conociendo nombres, fechas y lugares, nos irán surgiendo preguntas como, ¿por qué mi 5º abuelo se trasladó de un lugar a otro? ¿Dónde vivía antes? ¿A qué se dedicaba? ¿Cuál era el contexto histórico y social que le tocó vivir? De esta manera podemos ir completando piezas de un puzzle que, por otra parte, se antoja interminable e inabarcable.

Las actas sacramentales muy raras veces nos informan sobre direcciones, profesiones y otras cuestiones cotidianas. Algo más generosos son los registros civiles, aunque la mayoría de veces también se quedarán cortos. Entonces, ¿a qué podemos recurrir cuando queramos conocer más aspectos del día a día de quienes nos precedieron? Reconstruir la vida de una o varias personas implica aproximarse a multitud de archivos históricos, municipales, provinciales, notariales, de diputaciones, militares, ministeriales, de la administración

estatal e incluso privados y particulares. Lo que te traemos aquí es otra serie de recursos electrónicos, todos muy accesibles, que podrás consultar desde casa y que pueden ofrecerte noticias de lo más variadas sobre tus antepasados. Sería tarea compleja, casi imposible, intentar abarcarlos todos y de todas las áreas geográficas nacionales e internacionales; por tal motivo te ofrecemos un mosaico general sin atender a criterios concretos. Estamos seguros que te entretendrán durante horas – y hasta quizá te lleves más de una sorpresa.

“Lo que traemos aquí, son otra serie de recursos muy accesibles, principalmente electrónicos, que podemos consultar desde casa y que pueden ofrecernos noticias de lo más variadas”.

Hemeroteca Digital de la Biblioteca Nacional de España

Imagen de cabecera de la web de la Hemeroteca Digital de la Biblioteca Nacional de España

Es casi el primero de los recursos al que recurrimos cuando queremos encontrar posibles noticias en prensa sobre nuestros antepasados. Su objetivo es la consulta y difusión pública, a través de la red, del patrimonio bibliográfico español que conserva la Biblioteca Nacional. Existen muchísimas variables a la hora de hacer uso de su buscador pero para no perderte demasiado, te recomendamos buscar el nombre de la persona que te interesa entre comillas, así: “NOMBRE APELLIDO”. Ten paciencia y prueba otras formas, como los dos apellidos, nombre y profesión… en fin, haz uso de tu imaginación pero ten presente que no siempre puede aparecer lo que esperas encontrar. También existen otras muchas hemerotecas nacionales y locales: puedes consultar la de una región específica en este listado de otras hemerotecas.

Biblioteca Virtual de Prensa Histórica

La Biblioteca Virtual de Prensa Histórica, gestionada por la Subdirección General de Coordinación Bibliotecaria del Ministerio de Cultura y Deporte de España, es una hemeroteca digital que complementa perfectamente a la Hemeroteca de la Biblioteca Nacional, pues ofrece un extenso, variado y creciente repertorio de prensa histórica y revistas culturales en lenguas españolas. Actualmente alberga unos 1,2 millones de números de prensa y revistas en acceso abierto y gratuito.

Buscador de Propiedad Industrial

¿Tienes antepasados industriales o emprendedores que llegaron a fundar su propia empresa? Si es así, es probable que llegasen a patentar marcas, inventos o productos. Muy útil para rastrear actividades comerciales o industriales es este buscador de Propiedad Industrial del Ministerio de Industria, Comercio y Turismo, el cual contiene registros de patentes, privilegios y marcas entre 1826 y 1966.

Guía Comercial Bailly-baillière

Complementario y muy en sintonía con el recurso anterior es el Anuario del comercio, de la industria, de la magistratura y de la administración. Considerada como la biblia comercial de carácter divulgativo entre 1879 y 1911, fue editada en sus inicios por el librero Carlos Bailly-Baillière. Al año siguiente se fusionó con la Guía catalana Anuario-Riera y siguió editándose bajo el título Anuario general de España (1912-1978). No sólo es una guía comercial, sino que también ofrece datos de personas que integraban las instituciones del Estado y de las provincias en todos sus sectores (política, educación, militar, judicial, etc.).

Gaceta de Madrid

Aunque hoy lo llamamos Boletín Oficial del Estado, esta publicación ha tenido diferentes denominaciones desde que se creó a finales del siglo XVII. Para conocer las diferentes épocas por las que ha pasado puedes consultar este cuadro descriptivo y aquí un poco de ayuda para hacer consultas. Puedes encontrar contenido muy variado, desde anuncios, comunicaciones, normas y leyes que de alguna forma afectaban a nuestros antepasados o incluso ellos mismos pueden aparecer mencionados. Sus profesiones, nombramientos oficiales, cargos públicos y un sinfín de circunstancias llevaron a nuestros antepasados a figurar en la colección histórica del Diario Oficial.

Guía de forasteros de Madrid

Esta maravillosa guía, es la continuación de otra anterior llamada Kalendario manual y guía de forasteros en Madrid que empezó a editarse en 1722 y que desde 1838 se llamó simplemente Guía de forasteros de Madrid. Muy útil para conocer la estructura organizativa del Estado y de todos sus organismos e instituciones nacionales y territoriales con identificación de cargos públicos de todas las poblaciones.

IDE Histórica de Madrid

¿Quieres localizar la antigua residencia de tus antepasados? El Centro Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), a través del Centro de Ciencias Humanas y Sociales (CCHS), publicó HISDI-MAD IDE Histórica de Madrid, un geoportal de cartografía y demografía histórica para la ciudad de Madrid. Si eres de los que kes gusta la cartografía histórica, estás de suerte con este portal. Es exclusivo para la ciudad de Madrid, pero existen otros muchos recursos locales para otras zonas y poblaciones de España. Consulta a tu Ayuntamiento o contacta con el Grupo de Estudios de Historia de la Cartografía formado por investigadores de varias universidades.  Aquí está su cuenta de twitter. También puedes consultar el catálogo de la cartoteca del Instituto Geográfico Nacional.

Catastro del Marqués de la Ensenada

Corresponde a a la microfilmación realizada por el CECOMi sobre las Respuestas Generales depositadas en Simancas e individualizada por pueblos según el Catastro.

Durante la primera mitad del siglo XVIII cada núcleo urbano de “las Castillas” fue sometida a un interrogatorio formado por 40 preguntas de todo tipo sobre dichas poblaciones y sus gentes. Esta iniciativa, conocida como el Catastro del Marqués de la Ensenada, fue impulsada por Zenón de Somodevilla y Bengoechea, Marqués de la Ensenada, y tenía la intención de llevar a cabo una reforma fiscal para simplificar y unificar la entonces caótica contribución estatal. Algunas de dichas preguntas se centraban en temas tan diversos como el nombre de la población, su extensión y límites, las casas y otros edificios; mesones; tiendas; actividades industriales y comerciales; tenderos, médicos, cirujanos, boticarios, escribanos, etc. Aquí tienes el buscador de localidades donde podrás no sólo consultar las preguntas sino también las respuestas de cada localidad.

Conclusión

Estos son algunos de los recursos que tienes a tu disposición en la web. A través de ellos podrás averiguar las profesiones de algunos antepasados, conocer sus destinos, descubrir noticias sorprendentes en las que estuvieron involucrados y un sinfín de cuestiones acerca de sus vidas cotidianas. A veces te ofrecerán nuevas pistas que te llevarán a fuentes alternativas, como el Archivo Histórico Nacional, el Archivo General de la Administración, el Archivo de Simancas y otros tantos. Éstos contienen una infinidad de expedientes universitarios, profesionales y otros documentos oficiales que contienen situaciones vividas por tus antepasados pero quizá note hayan llegado a través de los documentos clásicos de la genealogía, como pueden ser las partidas eclesiásticas y certificados civiles.

Conoce la España de Jean Laurent

La Subdirección General de Museos Estatales del Ministerio de Cultura junto al Museo del Romanticismo de Madrid han anunciado la digitalización de más de 6000 fotografías realizadas por el fotógrafo Jean Laurent durante la segunda mitad del siglo XIX .

Jean Laurent fue uno de los más importantes fotógrafos que trabajó en España durante el siglo XIX. Nacido en Borgoña (Francia) en 1816, llegó a Madrid en 1843 y en 1856 estableció un estudio de fotografía en la Carrera de San Jerónimo.

Sin embargo, no se quedó quieto. Aunque al principió se centró, como era habitual, en el retrato, pronto empezó a viajar para inmortalizar diversos temas, especialmente los paisajes y monumentos de España -normalmente por encargo- así como sus gentes, apoyándose en el ferrocarril y en una carreta-laboratorio que llevaba a todas partes.

La obra de Laurent nos traslada al mundo de nuestros antepasados decimonónicos, desde el mundo de la realeza y el poder (fue fotógrafo oficial de la reina Isabel II) hasta el de la gente humilde, a la que retrata o aparece de forma casual en sus imágenes, caracterizadas por una excepcional nitidez. Sus numerosas fotografías de lugares, monumentos y obras públicas nos permiten comprobar cómo era aquella España todavía en proceso de transición al nuevo régimen, con sus luces y sus sombras.

Las 6000 imágenes que acaban de digitalizarse son sólo la mitad de las que Jean Laurent realizó en total con ayuda de sus colaboradores, y cuyos negativos se conservan íntegramente en el Archivo Ruiz Vernacci del Instituto del Patrimonio Cultural de España (IPCE) en Madrid. Esta entidad es precisamente la que coordina esta iniciativa.

Hace un par de años se realizó una exposición en la sede de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, de la que os dejamos aquí el video introductorio.